LONDRES, UK, Capital de INGLATERRA, en el Reino Unido, País Miembro de la Unión Europea, UE, 05 Marzo 2010 (SAN).- La invasión de Irak fue una "buena idea". Así ha respaldado el primer ministro británico, Gordon Brown, la guerra contra el país árabe en 2003 durante su comparecencia en la comisión independiente que investiga la participación del Reino Unido en la invasión, una opción que el gabinete aprobó en pleno, según Brown. El entonces ministro de Finanzas ha reiterado que, durante las conversaciones con el primer ministro, Tony Blair, y el responsable de Defensa, Geoff Hoon, dejó "claro que había que agotar todas las opciones", pero que, en ningún caso, se dejaría "fuera la opción militar por falta de financiación".
Aunque ha asegurado que la participación en la invasión fue aceptada por todos, Brown ha insistido en que la toma de este tipo de decisiones no era asunto suyo. "Nunca me han negado información, pero mi papel no era intervenir", ha dicho, "mi papel era asegurar que habría recursos para ello, y así lo hice".
Brown ha sido duramente criticado por haber restringido la dotación económica de las Fuerzas Armadas, por lo que los recursos con los que las tropas contaban en el frente eran insuficientes. Ha llegado a ser responsabilizado de las muertes de soldados británicos. Pero su defensa ha consistido en repetir constantemente que, como responsable económico, su única ocupación fue garantizar a Blair que cualquier opción contaría con todos los recursos necesarios. "Creo que hicimos un buen trabajo sobre los costes de la guerra", ha dicho.
En su testimonio, el ex ministro de Defensa Geoff Hoon afirmó que los recortes presupuestarios aplicados entonces por Brown obligaron a cancelar la compra de helicópteros que habrían podido utilizarse ahora en otro conflicto militar en el que está involucrado el Reino Unido: el de Afganistán.
VÍA DIPLOMÁTICA
En cuanto al debate en el seno del Gobierno laborista sobre la conveniencia de entrar en guerra contra Irak, Brown ha defendido la versión oficial que insiste en que la decisión tomada era la única opción ante una posible agresión internacional. "Teníamos información que nos hacía creer que Irak era una amenaza que exigía intervenciones", ha asegurado, en referencia a los informes que apuntaban a la existencia de armas de destrucción masiva ocultadas por Sadam Hussein.
"Creo que tomamos la decisión correcta por las razones correctas", ha dicho Brown, que ha asegurado que se agotaron todas las opciones diplomáticas: "Queríamos un éxito diplomático hasta el último momento". Pero la esperanza de que las sanciones sobre Irak consiguiesen la colaboración de Sadam se volatilizó durante la última reunión, apenas horas antes de la operación: "Con 14 resoluciones violadas era difícil asegurar la cooperación (de Sadam Hussein)".
Respecto a las reservas del presidente de la Cámara Baja, Robin Cook, que dimitió días antes de iniciarse la invasión, sobre la fiabilidad de las fuentes que aseguraban la existencia de arsenales de armas de destrucción masiva en Irak (principal argumento para apoyar la guerra), Brown ha admitido que Cook había expresado sus dudas, pero nunca planteó la falsedad de la información al Gobierno. "Hemos descubierto luego que las fuentes, probablemente, eran fuentes equivocadas compartidas por todos los países", ha declarado.
Gordon Brown declara ante la comisión de la verdad enfrascado en una pre campaña electoral que se plantea complicada. El presidente de la comisión, Sir Jonh Chilcot, declaró el pasado diciembre que ningún miembro del Gobierno declararía antes de las elecciones, previstas para mayo, para evitar un uso electoralista del proceso. Para evitar las críticas de la oposición, Brown accedió a comparecer.